Por Lidia Abanto

Vivir apegado al pasado, situaciones, personas, hábitos y objetos simplemente nos causa la perdida de nuestra libertad. Una de las acciones más comunes que el ser humano desarrolla inconscientemente cada segundo de su vida es vivir apegado.

“La empatía es la capacidad de ponerme en el lugar del otro hasta comprenderlo. El problema es cuando pienso que esas personas deben estar en mi vida, y que mi vida es mejor si estoy con esas personas viviendo ciertas circunstancias” Enric Corbera

El apego es la idea errónea en la cual deseas que las cosas sean como te gustaría que fueran, eso es simplemente apego. Todo aquel que vive apegado se encuentra en el camino de la opresión interna, se oprime así mismo sin ver el maravilloso proceso de la libertad. En muchos casos pienso que mi vida será mejor si convivo con ciertas personas o en ciertas situaciones, y cuando ya no están entonces sufro. El apego siempre será una expresión de dependencia ya que solo creeré que soy yo, si estas personas están conmigo. Es más, creo que ellos me dan la felicidad que necesito, entonces aun peor, porque me creo una necesidad que luego me llevará a sentir miedo a sentirme solo.

Como hemos mencionados en muchos artículos, nadie está solo, la mente crea estos arquetipos que no nos permiten desapegarnos ó sea ser libres. Si crees que tu felicidad y dependencia depende de la existencia de otros entonces vives en el apego. En esta situación se crean adicciones emocionales inconscientes, que el individuo experimenta ya sea en sus relaciones interpersonales o internas. Por ejemplo hay personas que viven apegados a su pasado, trayendo al presente toda esa carga de emociones negativas, que experimentaron, entonces sufren porque les es difícil desapegarse del pasado. También vemos relaciones disfuncionales donde uno de los conyugues expresa: Yo sin él o ella no puedo vivir, desde que te conoci mi vida tiene sentido y soy el ser más feliz del mundo.  Incluso vemos casos de relaciones donde la violencia y falta de respeto imperan y las personas soportan.

Cada vez que pensamos que no somos suficientes o autónomos para dirigir nuestra vida emocional,  entonces vamos a la deriva, sin tener la más mínima consciencia que somos seres capaces de “Ser” ósea existir en un contexto real de nuestro verdadero origen, ya que hemos delegado a lo exterior nuestra propia existencia.

“Aquello que sientes, vívelo más no para quedarte estancado, en ese sentimiento, sino que  a partir de la aceptación, puedas redimirlo y convertirlo en una experiencia y aprendizaje, que sin duda te nutrirá y te hará crecer”, Saint Gemain. Recuerda que vivir apegado es cortarse la libertad del “Ser”, dejarse llevar por la mente inconsciente, exterior que tan solo nos crea ataduras, se libre y desapégate, deja el pasado doloroso, deja esos hábitos negativos y diseña una vida nueva.

Lidia Abanto

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