Por JAMES MOORE

Ha culminado la cuadragésima séptima Conferencia de la Organización de Estados americanos, OEA, realizada entre el 19 al 21 de junio, en Cancún México. Los resultados de dicha Conferencia no pueden ser más tristes y desoladores para las relaciones internacionales, y la democracia continental; tras cuatro días de infructuosos esfuerzos por parte de la mayoría de países miembros del organismo panamericano y del Caribe, encabezados por México, como país anfitrión y los loables esfuerzos de su canciller, Luis Videgaray Caso, para lanzarle una tabla de salvación al sufrido pueblo venezolano, que lo ayude a salir de la horrenda tempestad política, social, económica, sanitaria y de derechos humanos, por la que atraviesa. Una inmensa mayoría, 85 por ciento de los representantes de los países del continente, representantes de 600 millones de personas de polo a polo, emitieron sus votos en favor de la expedición de una resolución que debía condenar al régimen de Nicolás Maduro, por las inicuas e interminables  prácticas antidemocráticas a que tiene sometida la patria de Bolívar; además, debían demandar la realización urgente de elecciones libre y democráticas para el cambio de gobierno nacional y gobernantes regionales, así como la suspensión inmediata de la inconstitucional y antidemocrática asamblea constituyente en que está empecinado Maduro, por carecer de manera absoluta de una autorización previa mediante referendo popular, como lo ordena la actual carta magna; carta magna que el Maduro busca  eliminar de tajo para armar una nueva que avale todas sus ignominias gubernamentales conocidas y las que aún tenga por dar a conocer como tirano. Para desgracia de la mayoría de venezolanos, y por causa de esos grupúsculos con derecho a voto en la OEA, todo se fue al traste gracias a la consabida DIPLOMACIA VIL  que creara y desarrollara Hugo Chávez en su tiempo, para torcer, vía PETRODÓLARES, las determinaciones de gobernantes y de estados proclives a beneficiarse impunemente de ese tipo de diplomacia que se desparramó por el caribe y la América Latina, y que hoy, muy a pesar de la exangüe economía venezolana, aún tiene capacidad para comprar y corromper conciencias en países pigmeos en su geografía, liliputienses en sus números poblacionales, pero gigantes… monstruosos en la torcida conciencia sus dirigentes y, sobre todo, unos verdaderos colosos de la falta de moral y humanidad, al hacer uso de las normas democráticas de la OEA, para condenar a los 32 millones de venezolanos a continuar la ya insoportable, insufrible agonía a que vienen siendo sometidos gracias al más burdo, ramplón y criminal comunismo tropical de la familia Castro y sus esbirros Maduro, Cabello y Vladimiro Padrino López. Así fue como se pudo ver que los gobernantes y diplomáticos de algunas islitas del caribe jugando a ser países libres, independientes y soberanos, pero vendidos al poder aún corruptor de los PETRODÓLARES venezolanos, negaron la posibilidad democrática de que la Conferencia 47 de la OEA, expidiera la resolución que de alguna forma hubiera podido crear nuevas circunstancias internacionales hacia el gobierno  Venezolano, llevándolo a entregar el alivio, la luz de esperanza y libertad que la inmensa mayoría del pueblo exige hoy a gritos ante su crisis. Basta pensar  que los tres países que faltaron para completar los 23 votos exigidos para que la resolución fuese expedida, no llegan a igualar siquiera en número de habitantes, a algunos de los barrios de Caracas, ciudad capital habitada por alrededor de tres millones de personas, mientras que Dominica escasamente completa 73 mil habitantes que constituyen un país, con voto idéntico al del resto de asociados en la OEA. San Cristóbal y Nieves, con apenas 56 mil habitantes, y que también constituye otro país que vota en la OEA, al igual que San Vicente y las Granadinas, islotes congregados como país con 110 mil habitantes, que completan el trío de la infamia contra la Venezuela de los 32 millones de sufrientes víctimas que esperan salir cuanto antes de la tragedia que viven. 32 millones de seres humanos que fueron sentenciados en Cancún a continuar con su agonía, por los oscuros intereses de los gobernantes de tres países que, juntos, apenas suman 238 mil habitantes, de los que muy seguramente habrá muchos que respaldan de conciencia al pueblo venezolano en su lucha por salir de la tiranía actual, pero el aún corruptor poder de los PETRODÓLARES que maneja el gobierno Maduro, dinero que el tirano se niega a usar para subsanar las urgentes necesidades alimentarias y de salud de los venezolanos, ha vuelto a envilecer las esferas diplomáticas de todo un continente, para favorecer los más bajos y miserables intereses, aparte de los de serviles gobernantes en algunas islitas del caribe, los de unos cuantos criminales de Estado en Cuba, Nicaragua, Venezuela, Bolivia y Ecuador… LA DIPLOMACIA VIL…