Por JAMES MOORE

Quienes tengan suficiente edad, y la memoria los asista benévolamente, recordarán la nefasta existencia de una organización paramilitar haitiana conocida como los TONTONS MACUTES (tonton = tío, y macute = macuto, mochila, saco o talego) nombre que alude a las viejas y tenebrosas leyendas con que los mayores han asustado por siglos a los niños inquietos y desobedientes, como EL VIEJO DE LA MOCHILA, O DEL TALEGO, quien los rapta para  cenarlos más tarde; siniestro personaje  también conocido como  EL COCO en América Latina. El grupo de los TONTONS MACUTES fue creado por el entonces gobernante de Haití, médico Francois Duvalier, mejor conocido como “Papá doc”, prepotente y despótico mandatario fascista (1957 – 1971), quien tras sufrir un atentado en 1958, y ante la desconfianza que le producían las instituciones militares y policivas de la isla, creó un grupo de su confianza que se encargara de ejecutar los trabajos sucios de la  represión en todo el país. Duvalier seleccionó sus siniestros TONTONS MACUTES entre los más aviesos criminales del lumpen criollo de Haití; los uniformó de azul, tocados con sombreros tipo cowboy, gafas oscuras, cinta roja anudada al brazo; los armó con fusiles, descomunales machetes y amenazantes revólveres; pero el mayor de los poderes con que Duvalier proveyó a sus muchachos, fue el vudú, pues con él pudo amedrantar a todo el país y el resto del caribe; para tal efecto nombró como Comandante en Jefe de sus milicianos paramilitares, a Zacharie Delva, temido en toda Haití por sus  reconocidas dotes de malvado brujo; Y para asegurarse de manera absoluta, reivindicó al vudú como religión oficial del país. Así hizo de sus milicianos individuos convencidos de su invencibilidad, investidos con todas las oscuras fuerzas, las malignas artes, magias y hechizos para dominar a placer a quien se quisiera; siempre asistidos, protegidos, por los brujos o “houngans”, cuyas casas eran usadas como cuarteles de las legiones de TONTONS MACUTES. Así ganó Francois Duvalier, para él hasta su muerte, así como para su hijo el heredero del poder (1971 – 1986), Jean-Claude Duvalier, “Baby doc”, más que la adhesión y el respaldo,  un temor irrestricto, reverencial, por parte del pueblo haitiano en todos sus niveles. Fueron 26 de los 28 años de dictadura, en que los TONTONS MACUTES campearon a gusto por todo el país y sus caribeñas vecindades, cuando no decidían saltar el mar hacia los Estados unidos o Europa, Asia, Africa u Oceanía, para dar cuenta de algún disidente del poder, o cualquier contradictor que incomodara con su simple existencia, a los “docs Duvalier”.  Los datos hablan de alrededor de 40.000 asesinatos cometidos por los fidelísimos TONTON MACUTES, en su noble labor de velar por los intereses y la casi “eterna” permanencia de la familia Duvalier en el poder.  Pero hablando de fidelísimos, quién puede ignorar el ejemplo de la isla mayor del Caribe: Cuba, donde la vida social y los hechos políticos fueron introducidos en el saco o mochila comunista, pero la sevicia y la criminalidad jamás fueron diferentes a las introducidas en la mochila fascista de la familia Duvalier.  Fidel y Raúl, han mantenido su infame hegemonía familiar durante módicos 58 años, sin que hoy todavía se vislumbre, ni siquiera  a la distancia, el fin del horrendo sometimiento al que han llevado al pueblo  cubano durante casi 60 años. Fidel, hasta su muerte, y Raúl aún en sus actuales funciones, han sido, no les quepa duda, los COCOS DE CUBA, DEL CARIBE Y ALGUNOS PAÍSES DE CENTRO Y SURAMÉRICA, los que han metido en la ominosa mochila del tropical estalinismo comunista, que ellos han manejado de manera impúdica desde 1959, cuando “papá doc” apenas empezaba a organizar sus TONTONS MACUTES en Haití. A Fidel y Raúl, siempre tan tradicionales en su revolución, siempre tan repetidos, tan rígidos en su omnímodo discurso, siempre haciendo sus declaraciones y decretos, rezos y hechizos de dominio, poder y sometimiento, tabaco en boca, la historia sabrá mostrarlos como los fidelísimos TONTONS MACUTES de sí mismos; siempre oficiando, siempre manipulando, atemorizando y sometiendo a los pueblos con todos aquellos ritos y hechizos santeros, yurubas, orishas, patakys y demás formas y medios del demonio, manipuladores de energías y brujerías que se han encargado de ejercer, forzar y difundir allá  donde han querido ir en búsqueda de la implantación sus poderes políticos, los que también han sabido introducir subrepticiamente permeando mentes, tocando e inquietando conciencias, mediante diversas formas  culturales como la música, la literatura, la danza y otras expresiones populares, pero principalmente a través de la vil y engañosa venta de falsas democracias, de libertades quiméricas, ilusorias ofertas de poderes sociales y económicos que sólo sirven para someter a los ingenuos y los incautos que les creen sin caer en la  cuenta de que tales falacias favorecen, exclusivamente, a los estafadores oferentes y a sus testaferros locales. Para ello los tíos Castro, los mayores TONTONS MACUTES de Latinoamérica, los cubanos que amenazan con enmochilar y comer después de los países de la región que les resulten desjuiciados por no ser comunistas, pues los que ya cayeron en la mochila revolucionaria del sometimiento, están siendo digeridos para beneplácito, satisfacción y complacencia de los tíos, desde hace ya varios años. Venezuela, ustedes lo saben, es el mejor ejemplo de lo conseguido por los tíos Fidel y Raúl en otros países. Es tanto y tan grande el poder que el pueblo cubano le atribuye a su santería que, conocedores de los manejos que los Castro le dan al asunto, sostienen que sólo gracias a la santería, al oficio de todos los brujos y santeros que lo rodeaban en la isla, Fidel se salvó de incontables intentos de asesinato y derrocamiento que supuestamente le fueron perpetrados. Intentos de supuestos magnicidios que de igual manera sembró Chávez en la mente y la imaginación popular de los venezolanos en momentos de crisis nacional, sobre todo cuando tambaleaban sus niveles de popularidad y credibilidad, o vislumbraba posibles motivos que pusieran en peligro la estabilidad o la permanencia de su régimen. Iguales formas ha utilizado Nicolás Maduro, intentando despertar sentimientos  nacionalistas y de adhesión popular en su defensa, aunque en meses recientes se ha encontrado con que ese tipo de ficciones pueden, sin lugar a equivocaciones, suscitar fervorosas celebraciones de apoyo popular en favor de los supuestos golpistas o magnicidas, y el fortalecimiento de los grupos que buscan su caída, por ello no los ha vuelto a utilizar; pero el uso de la brujería, de la santería, de las fuerzas demoniacas, sí están evidentes más que nunca en los organismos de fuerza del Estado por estos días; son constantes lo comentarios respecto de la invasión, cada día más notable, de toda clase de hechiceros, brujos, santeros y agentes de las fuerzas del mal, afincados en las oficinas del palacio de Miraflores, pero además, quienes se manifiestan contra el gobierno en las calles, de manera particular quienes han caído en las garras de La Policía Nacional Bolivariana (PNB), La Guardia Nacional Bolivariana (GNB), el Servicio Bolivariano de Inteligencia (SEBIN), al igual que quienes han sido víctimas de los varios grupos armados chavistas, como los Colectivos Bolivarianos, cuentan de las macabras consignas que gritan y cantan mientras realizan sus ataques contra los ciudadanos y protestantes: “…Venimos por ustedes… vamos a romperles los tobillos… no tenemos miedo, venimos del infierno…” o “…del infierno venimos y allá los llevaremos…”. En fin, son consignas que no resultan normales, mucho menos dignas de los miembros  de las fuerzas de seguridad de un Estado serio y responsable para con sus ciudadanos; pero aquí se habla del Estado Venezolano, gobernado por el hijo putativo de quien, al decir de este, parece que fue convertido en pájaro sin conocerse los motivos exactos; quizás por rebelde y libertino al querer hacer del continente una Gran Colombia, faltando a la obediencia debida, absoluta, hacia las órdenes impartidas por los dos monstruosos gobernantes cubanos, los hermanos Castro que siempre soñaron con la creación de la gran Cuba y los países caribeños… LOS TONTONS MACUTES…