Por JAMES MOORE

Seamos claros: ¡El pueblo venezolano está postrado! Tras más de tres meses de frenéticas e intrincadas protestas callejeras del pueblo venezolano contra el criminal régimen… tras la pérdida violenta de más de 130 vidas de ciudadanos de esa nación… tras más de 1.700 heridos por causa del criminal uso de las armas de “advertencia y apaciguamiento” utilizadas por las fuerzas estatales, unidas al asesino accionar de hordas de paramilitares armadas y amparadas por el gobierno desde el ejercicio del poder de Hugo Chávez Frías… y tras más de 700 detenidos por parte de la oficialidad, que en muchos de los casos han sido atracos callejeros culminados con el secuestro de ciudadanos realizados por el ejército y la policía venezolana… hoy ese pueblo, víctima de semejantes atropellos, así como del sometimiento a las criminales sentencias y  condenas al hambre, además de las penas a sufrir la carencia de las más elementales prestaciones de servicios de salud y derechos humanos, ha caído postrado a merced de la ignominiosa voluntad de su majestad imperial Raúl primero de Cuba, y sus fieles lacayos de Venezuela, Nicolás Maduro, Cilia Flores, Diosdado Cabello y demás secuaces de la banda gubernamental. Tendremos que decir, ante todo, que no ha sido el pueblo el primero en claudicar ante sus opresores… no; si hemos de honrar la verdad, los primeros en claudicar en los más recientes días, han sido los líderes políticos de los diversos partidos de oposición; ellos ya venían mostrando muchas fracturas en esa Mesa de Unidad Democrática que los venía conglomerando y los convertía en el grupo mayoritario de oposición; ya algunos miembros o aliados de la supuesta oposición habían empezado a mostrar esguinces con los que buscaban tomar rumbos diferentes, de manera principal siguiéndole el juego a la dictadura con el repentino anuncio sobre la celebración de unas elecciones regionales convocadas por el muy corrupto y tramposo Consejo Nacional Electoral, CNE, el cual ocho días antes había desfigurado la realidad política del país, inventando una concurrencia electoral apabullante en favor de la inconstitucional Asamblea Constituyente ordenada desde La Habana, con el objeto de aniquilar hasta la más mínima huella de poder por parte de la oposición. Así se ha iniciado un nuevo y horrendo juego político –DE NINGUNA MANERA DEMOCRÁTICO- en la patria de Bolívar: El exhausto pueblo cae postrado a los pies de la tiranía, mientras los políticos, ya no tan opositores, sino entreguistas, le hacen el juego al imperio castrista con el objeto de buscar la muy lejana, ilusoria, posibilidad de mantener o conseguir envilecidas cuotas de poder, para remplazar las que el mismo imperio, a través de sus esbirros, les ha venido usurpando mediante las más sucias e ilegales manipulaciones, como la destrucción de “la mejor Constitución Política del mundo…”, tal como la denominó Chávez en su momento. Mejor Constitución Política del mundo que para el Emperador Raúl Primero de Cuba, el Caribe, las Antillas y Suramérica, siempre ha dejado mucho que desear, pues tiene el gravísimo inconveniente de estar plagada de resquicios que conducen a la poco deseable, para él, DEMOCRACIA; cuando el imperio busca, propugna, a toda costa, por la AUTOCRACIA COMUNISTA en todo el territorio latinoamericano. De manera que los llamados líderes de la oposición resultan aparte de traidores para quienes a los largo de tres meses ofrendaron sus vidas, o como mínimo la salud para enfrentar el porvenir, también de una ingenuidad absurda al tratarse de curtidos y muy toreados políticos, pues creen que van a conquistar nuevas cuotas de poder que harán regresar una ilusoria democracia a Venezuela, y que también obtendrán cuotas de poder suficientes para mantener un equilibrio en el manejo del poder, como si la Asamblea Constituyente, que ya ha eliminado de un solo tajo cualquier vestigio de la vieja Democracia, incluida la Asamblea Nacional constituyente, para así instaurar con el beneplácito de unos políticos entregados, el poder omnímodo del Castro-comunismo. No olvidemos, antes de que se llegue a la  realización de las elecciones regionales al gusto y las necesidades de Maduro y su jefe Raúl primero, que mientras los políticos “opositores” esperan y aspiran bobaliconamente a que el CNE autorice y avale su participación en los comicios, aunque ya las rectoras de ese Consejo Electoral han advertido que están “investigando” a los candidatos y sus respectivos partidos, “para ver si pueden participar electoralmente”. Mientras todas esas barbaries suceden, el resto del pueblo sigue postrado sufriendo todos los castigos que el mundo entero conoce, o enfila sus rumbos fuera de Venezuela por cuanta vía de escape  existan; los venezolanos prefieren, como lo manifiestan todos los días desde Colombia cientos y miles de venezolanos, sufrir penalidades, pasar hambre en Colombia, que seguir soportando todos los horrores a que los ha sometido el régimen en su país. En la propia nación las esperanzas las tienen perdidas; en Colombia, o en los países hacia donde tengan la decisión de dirigirse atravesando el país vecino, aunque escasa para ellos por el muy poco dinero con que inician sus viajes, saben que podrán encontrar  mejor alimentación, las medicinas necesarias para tratar los problemas de salud, y no tendrán que soportar las vejaciones a que los somete el régimen. Algo que impresiona sobremanera de tanto venezolano que se ha lanzado a la diáspora, que día a día se magnifica de manera exponencial, es que muchos de los que llegan a Colombia, lo hacen rompiendo infinidad de esquemas ideológicos con que fueron criados y educados desde niños: Llegan cargados de odios y prejucios hacia los colombianos. Odios y prejuicios creados y desarrollados durante más de siglo y medio por los políticos a lado y lado de la frontera, pero de manera muy particular por los gobiernos venezolanos que desde la década de los sesenta del siglo pasado, cuando los sucesivos presidentes venezolanos tenían que afrontar crisis ya políticas, ya económicas, o de múltiples factores, buscaban la distracción de sus gobernados mediante la creación artificial de un conflicto fronterizo con Colombia, sin importarles que la mayoría de esos políticos no sólo habían vivido acogidos por el exilio político en Colombia, durante épocas de dictadores, sino que, además, muchos de ellos también realizaron y culminaron estudios universitarios en Colombia. Como si fuera poco, cuando Hugo Chávez Frías empezó a ver la avalancha de problemas políticos, sociales y económicos creados por su ideología socialista, no sólo reculó en todas sus ofertas democráticas hechas al pueblo, sino que también utilizó toda clase de disculpas y estratagemas nacionalistas, de la más alta esencia fascista, aduciendo un sinnúmero de amenazas contra su vida, gestadas supuestamente desde Colombia por su clase dirigente, muy a pesar de que él y sus colaboradores se fortalecieron política y electoralmente, “importando” un incalculable número de colombianos provenientes de los más bajos estratos sociales, hasta llenar los más populosos barrios de Caracas y demás ciudades venezolanas, con el objeto de nacionalizarlos y fortalecerse electoralmente… muchos de esos colombianos fueron los que años más tarde -2015-  fueron perseguidos, maltratados, expropiados y vilipendiados como ratas por el régimen de Maduro, durante los primeros hervores de la actual crisis; fueron los momentos cuando Maduro se dio cuenta que el poder empezaba a ponerse resbaloso en sus manos y que, ni siquiera con haber enviado a las mazmorras  de la tiranía a Leopoldo López, podía lograr la estabilidad de la vida económica, social y política de un país que siempre le ha quedado grande por donde se le mire. Por ello decidió victimizarse con supuestos y letales ataques del “paramilitarismo” colombiano contra su vida, a los que les amalgamó de manera burda, el señalamiento que, desde Colombia le estaban manipulando y atacando la pujante economía de su Estado socialista, para destruírsela; con tan lunáticos argumentos, esgrimidos de manera  feroz, fue como inició la criminal persecución contra todos esos colombianos desvalidos que en los años de “revolución chavista” que vivieron, nunca salieron de la pobreza como les había garantizado Chávez,  a cambio de vivir en Venezuela y votar por lo que el régimen les ordenara. Pero lo más triste y angustiante de la actual situación en la patria de Bolívar, es que, mientras el pueblo sufre las peores consecuencias del proceso chavista, también empieza a ver, estupefacto e inerme, que sobre el país se abalanzan días aún más trágicos, más infernales pues lo que se les anuncia es el advenimiento e instauración, definitiva, de un estado comunista en el que perderán cualquier lejana huella de derechos humanos, de aquella democracia que les permitió desjuiciada y alegremente, hace cerca de veinte años, optar por aventurarse en el laberinto socialista, del que hoy no encuentran  salida para evadirse de esa pesadilla que cada día que pasa los somete a los más infernales suplicios. Tal situación ha llevado al raso pueblo venezolano, a los ciudadanos de a pie, a añorar y hasta suplicar porque las palabras y deseos de Donald Trump respecto de una intervención en Venezuela, se hagan realidad. En días recientes este columnista ha tenido la oportunidad de acercarse a un notorio número de ciudadanos venezolanos que han llegado a Colombia, unos que buscan rehacer sus vidas, otros como paso obligado para continuar camino hacia otros países de Suramérica donde  fincan sus sueños de revivir, y en todos ellos el sentimiento de desesperanza que cargan los lleva a desear una “invasión yanqui” a su país. Ellos, a pesar del estado de postración que los invade, no consideran que una intervención norteamericana en su nación, pueda llevarla a peores momentos de los que hoy se viven allí. Ellos ven esa opción como una verdadera liberación de las condiciones que les ha impuesto  Maduro, pues son condiciones susceptibles de empeorar hasta extremos imposibles de imaginar. Algunos de ellos me preguntaban en días pasados: ¿De qué dignidad y de qué independencia hablan los que sostienen que hay que defender, ante todo, la soberanía de Venezuela, si hoy el país está arrodillado a la voluntad de Cuba, de Raúl Castro… o es que no saben que Venezuela está tomada hace 19 años por toda clase de “asesores y técnicos” de la inteligencia cubana que vigilan, controlan, hasta los pasos que da Maduro…? Así es como muchos de los venezolanos piden que la gente de otros países, sobre todo los presidentes de Suramérica que se han pronunciado contra una intervención estadounidense en Venezuela, también se están pronunciando de manera inconsciente o perversa, en favor del criminal intervencionismo y toma del Estado Venezolano por parte de Cuba… UNOS POSTRADOS… OTROS HACIÉNDOLE JUEGO AL IMPERIO