Washington, 3 oct (EFEUSA).- Estados Unidos anunció hoy la expulsión de 15 funcionarios de la embajada cubana en Washington en respuesta a los misteriosos “ataques” acústicos que han sufrido 22 diplomáticos estadounidenses en Cuba, un paso que eleva la tensión bilateral y deja el proceso de deshielo en su punto más frágil.
Cuatro días después de ordenar la retirada de la mayoría de su personal en la embajada de Estados Unidos en La Habana y pedir a los estadounidenses que no viajen a la isla, el Departamento de Estado fue más allá al ordenar una drástica reducción de la plantilla de la misión diplomática cubana en Washington.

WASHINGTON (DC, EEUU) 03/10/2017.- Vista de hoy, martes 3 de octubre de 2017, de la fachada de la embajada cubana en Washington, DC. Estados Unidos ordenó hoy la salida de 15 funcionarios de la embajada cubana en Washington, en respuesta a los supuestos “ataques” acústicos que han sufrido al menos 22 diplomáticos estadounidenses en Cuba, y que han llevado al Departamento de Estado a reducir su personal en la isla caribeña. EFE

“El Departamento de Estado ha informado al Gobierno de Cuba de que ha ordenado la salida de 15 de los funcionarios de su embajada en Washington”, dijo el secretario de Estado, Rex Tillerson, en un comunicado.
La medida afecta a dos tercios del personal cubano en la embajada, y deja a apenas 8 funcionarios en la legación, entre ellos una única persona encargada del consulado, según confirmaron a Efe en La Habana fuentes de la Cancillería de la isla.
El Gobierno estadounidense no ha culpado directamente al cubano por los ataques que han causado síntomas físicos a varios de sus diplomáticos en la isla, y de hecho está cooperando con el Ejecutivo de Raúl Castro en la investigación de los mismos.
Pero Washington sí exige a La Habana que tome medidas para certificar la seguridad de los diplomáticos estadounidenses en la isla, y mantendrá bajo mínimos las embajadas en ambas capitales hasta recibir garantías al respecto.
“La decisión se ha tomado debido al fracaso de Cuba a la hora de dar pasos adecuados para proteger a nuestros diplomáticos de acuerdo con sus obligaciones bajo la Convención de Viena. Esta orden asegurará la equidad en nuestras respectivas operaciones diplomáticas”, afirmó Tillerson.
EEUU “mantiene sus relaciones diplomáticas con Cuba y seguirá cooperando con ellos en la investigación de los ataques”, añadió.
Un funcionario del Departamento de Estado, que pidió el anonimato, aseguró que la medida “no significa un cambio de política o una determinación de responsabilidad por los ataques”, mientras que la portavoz del Departamento de Estado, Heather Nauert, defendió ante los periodistas que la medida “no es un castigo” a Cuba.
El embajador cubano en Washington, José Ramón Cabañas, recibió hoy “una lista” con los nombres de los 15 funcionarios cubanos expulsados, que deben salir del país en un plazo de siete días, aunque no han sido declarados “persona non grata”, según afirmó el citado funcionario de EEUU en una conferencia de prensa telefónica.
Cabañas habló por teléfono con un alto funcionario del Departamento de Estado y le hizo “preguntas sobre cómo afectará esto a las operaciones de su embajada”, añadió la fuente.
La decisión podría afectar a los servicios consulares de la embajada y, por tanto, a los cubanos y estadounidenses que viven en Estados Unidos y desean viajar a Cuba, del mismo modo que la reducción de personal estadounidense en La Habana ha provocado que esa legación suspenda indefinidamente la emisión de visados.
El Gobierno cubano ha negado toda relación con los incidentes que comenzaron a finales de 2016 y han causado síntomas como pérdida de audición y problemas cognitivos a al menos 22 estadounidenses.
No está claro por qué el Departamento de Estado no anunció la expulsión de los funcionarios cubanos el pasado viernes, al mismo tiempo que ordenó la salida de sus diplomáticos de La Habana.
“Creo que el secretario de Estado quería centrarse primero en la seguridad y bienestar de nuestro personal, y una vez tomada esa decisión, consideramos la posibilidad de asegurar que hubiera un impacto equitativo en la operación de nuestras dos embajadas”, dijo el citado funcionario estadounidense al ser preguntado al respecto.
Sin embargo, el influyente senador republicano Marco Rubio se quejó el viernes precisamente de que el Departamento de Estado no hubiera expulsado a funcionarios cubanos, y tachó de “débil e inaceptable” la respuesta estadounidense a los ataques.
Hoy, en cambio, Rubio felicitó en un comunicado al Departamento de Estado por su decisión de expulsar a los funcionarios cubanos.
“Nadie debería dejarse engañar por el régimen de Castro cuando dice que no sabe nada” sobre los ataques, afirmó Rubio, que ha sido clave en el diseño de la política de Donald Trump hacia la isla.
La orden de expulsión fue criticada por grupos afines al acercamiento bilateral como Engage Cuba, y considerada por algunos analistas como un nuevo bache al ya frágil proceso de deshielo.
“Esto no tiene lógica. Estados Unidos está usando la confusión y la incertidumbre que rodean estos incidentes como justificación para dar un gran paso atrás en las relaciones con Cuba”, indicó en un comunicado Geoff Thale, del centro de estudios independiente Oficina de Washington para Latinoamérica (Wola).