De izquierda a dcha: Adán Hernández, bajo; Macario Moreno, percusiones; Ernesto Barajas, vocalista; Humberto Pérez, bajo sexto; Freddy Hernández, acordeón, son los miembros del grupo musical Enigma Norteño,originario de Culiacán (México). . EFE

Miami, 18 oct (EFE).- El grupo mexicano Enigma Norteño presenta su disco “De aquí soy” con el que, según su líder vocal a Efe, busca acercarse más al público femenino con canciones de amor y desamor al tiempo que reducen la presencia de narcocorridos.

“Gracias a las redes sociales nos dimos cuenta de que las mujeres también querían escucharnos”, dice Ernesto Barajas, cantante y compositor principal de la banda de música norteña mexicana. “Pensando en ellas hicimos nuestro nuevo disco”.

“De aquí soy”, el duodécimo álbum de la agrupación sinaloense, que sale a la venta este viernes, tiene 17 temas inéditos, de los cuales el 40 % tocan temas de amor y desamor.

El resto son canciones dirigidas principalmente al público masculino en las que una vez más aseguran que no hacen apología del delito o llaman a la violencia, sino que cuentan historias que les interesan a su público.

“Es la vida de personajes interesantes o a veces hasta inventados”, afirma Barajas.

Aunque han reducido la cantidad de los “narcocorridos” en su nuevo trabajo, la banda rechaza que haya sido por la presión de las autoridades.

Para Enigma Norteño es importante mantener el estilo que les ha permitido ir creciendo desde aquella producción independiente con la que lanzaron en 2004 “El Jardinero”, su primer disco.

El cantautor afirma que su compromiso es con el público y, además de los comentarios en las redes sociales, donde reúnen a cerca de dos millones de seguidores, también influye la reacción del público en los conciertos.

“Nos gusta cuando les cantamos canciones de desamor y gritan y se desgarran”, indica. “También cuando los hacemos bailar con los corridos y los vemos cantando con letras con las que se identifican. Esa es mi meta cuando compongo”.

Barajas dice que tanto él como sus compañeros están dispuestos a hacer todos los sacrificios que sean necesarios para mantenerse en boga y seguir creciendo.

“La gente cree que esto es miel sobre hojuelas y sí amamos lo que hacemos, pero también es una carrera que requiere sacrificios”, especialmente familiares, asegura.

Tampoco se les ha hecho sencillo balancear la popularidad de los llamados narcocorridos, con los que aumentaron su popularidad, con las constantes presiones de las autoridades para que los eliminen de su repertorio y las situaciones alarmantes en las que a veces se han encontrado.

La más reciente fue la aparición en Tijuana (México) hace dos meses de una llamada “narcomanta” en la que les amenazaban de muerte si tocaban ciertas canciones en su actuación.

“Al final llegamos a la conclusión de que el problema no era con nosotros sino con el local donde nos íbamos a presentar, porque las canciones mencionadas no las tocamos nosotros”, explicó Barajas, quien dice que la Policía les urgió a suspender el espectáculo.

Y es que el artista afirmó que ni él ni sus compañeros están interesados en incumplir con su público por complacer al resto del mundo.

“Ellos son los que nos mantienen haciendo lo único que sabemos hacer bien”, asegura.