El quarterback de los Eagles Nick Foles celebra un touchdown de su equipo en el último cuarto del partido ante los Patriots en el Super Bowl, celebrado el 4 de febrero de 2018 en Minneapolis, Minnesota.

Estados Unidos ama las historias de Cenicientas, de aquellos que superan todo tipo de adversidades para salir de la nada y triunfar al final.

Y ese fue el cuento que los Eagles de Filadelfia protagonizaron este domingo cuando derrotaron 41-33 a los Patriots de Nueva Inglaterra y ganaron el Super Bowl LII.

Fue la primera corona de la NFL para los Eagles desde 1960 y su primer trofeo Vincent Lombardi.

El equipo dirigido por Doug Pederson ratificó este domingo que tuvo el corazón de un campeón al mantener su paso ganador y vencer en el Super Bowl, a pesar de perder por lesión a jugadores como su quarterback Carson Wentz (candidato al Jugador Más Valioso), el tacle izquierdo Jason Peters, el linebacker Jordan Hicks y el running back Darren Sproles.

“Es la mentalidad de que el próximo jugador en la lista tiene que desempeñar el trabajo”, había afirmado Pederson en días recientes para resaltar el espíritu de su equipo.

“También significa que tienes algunos jugadores veteranos que mantienen el orden, que hay un buen grupo de entrenadores. Creo que es un reconocimiento a los jugadores y a todos los involucrados que puedan seguir adelante incluso ante tanta adversidad”.